Excertos de Josep Soler, PSEUDO DIONISIO AREOPAGITA
Oráculos
1. Allá giraba un inmortal resplandor supraceleste brotando de la exaltación, con rugidos de fuego, de la Fuente (primordial).
2. He aquí que el alma hace brotar llamas del fuego divino, y desplegando la mente hacia las brillantes estrellas, es arrastrada por el fuego y por sí misma, deseando alcanzar el celestial Tempe.
(Marino, Vita Procli, 28. Col. 51, Cousin, V., edit.).
Epitafio
Yo, Proclo, licio de nacimiento, por Siriano fui nutrido para ser el sucesor de su cátedra; la tumba que aquí ves recibió de ambos nuestros dos cuerpos; pueda el mismo celeste lugar acoger también nuestras almas!
(Marino, Vita Procli, 36. Col. 63; Antología Palatina, VII, 341).
Epigrama
Mira a Dionisio — el que entona agradables cantos en las mansiones de Rhegium-, lleva una copa en la mano derecha, ciñiendo la rubia cabellera de su cabeza con brillante yedra, y que tiene un tirso en la mano izquierda; cubriendo su piel con peplos teñidos con sangre de molusco, y su clámide, suspendida de los hombros, de piel de cervato, manchada de varios colores; a este Baco, señor de las mansiones, lo hallarás dentro de ellas, favorable a las súplicas de los huéspedes.
(Jacobs, Anthol. Graec. Leipzig, 1814, Vol. II, 69; el. III, 910. Citado en Abel, E., Orphica, pág. 276. Leipzig, 1885, Hildesheim, 1971).
Hinos